40 creencias limitantes
que te dices sin darte cuenta

Kela ·Publicado el
Mujer rubia cepillándose el pelo ante el espejo de un tocador con gesto serio, como quien se repite en silencio una creencia limitante

Te apuntas a clases de baile, ves que a los demás les sale y a ti no, y antes de la segunda clase ya te has dicho «esto no es lo mío». Esa frase, que das por cierta sin pararte a mirarla, es una creencia limitante, una idea rígida sobre ti, sobre los demás, sobre el mundo o sobre tu futuro que fuiste aprendiendo mientras crecías y que decide por ti antes de que empieces.

En resumen

  • Qué son: ideas sobre ti, sobre los demás, sobre el mundo o sobre tu futuro que te crees sin revisarlas y que te frenan.
  • Cómo se notan: en frases con siempre, nunca o nadie, y en reglas que te pones del tipo si pasa esto, entonces hago aquello.
  • De dónde salen: de mensajes que oíste muchas veces mientras crecías y a veces de épocas de mucho estrés en la vida adulta.
  • Cómo cambiarlas: escribirlas, buscar pruebas a favor y en contra, darles una frase más justa y probarla con algo pequeño.
  • Qué esperar: no desaparecen de golpe, van perdiendo fuerza a medida que te crees más la frase nueva.
Índice (7)
  1. Qué es una creencia limitante
  2. 40 ejemplos para marcar los tuyos
  3. Cómo se forman
  4. Cómo saber cuáles son las tuyas
  5. Las creencias que traes de serie, según tu carta natal
  6. Cómo cambiar una creencia limitante en 4 pasos
  7. Preguntas frecuentes

01

¿Qué son las creencias limitantes?

Son frases que te crees sin haberlas revisado nunca, sobre ti, sobre los demás, sobre el mundo o sobre lo que te espera, como «nadie me va a querer» o «no valgo para esto», y te frenan porque, sin darte cuenta, actúas como si fueran verdad en cada decisión que tomas.

Y lo curioso es lo poco que se dejan tocar, porque si un día algo te sale bien, para ti no cuenta, fue suerte o alguien te echó una mano, y la frase sigue en pie como si nada. Además, no se quedan en un rincón de tu vida, y esa sensación de no llegar te acompaña en el trabajo, con tu pareja y hasta cuando eliges qué ponerte para una cena.

¿Qué dejaste sin probar este año porque ya dabas por hecho que no te iba a salir?

Eso significa que a una creencia limitante no le hace falta ser verdad para mandar en tu vida, le basta con que tú te la creas. Hay quien las llama creencias limitadoras o, sin tanta vuelta, creencias que te limitan.

Desde dentro suenan a sentido común, a «las cosas son así y punto», y por eso casi nunca las pones en duda, pero cuando las ves escritas en una lista, fuera de tu cabeza, de repente se ven de otra manera.

Hay creencias que ya traes de serie. Descubre las tuyas gratis en tu carta natal.

02

¿Qué creencias limitantes te dices?
40 ejemplos

Las reconoces porque son frases cortas que das por hechas, como no soy capaz o no merezco lo que tengo, y cada una te empuja a hacer, o a dejar de hacer, algo muy concreto.

No existe una lista oficial que diga cuáles son las creencias limitantes más comunes, así que estos ejemplos de creencias limitantes son eso, ejemplos que se oyen mucho, agrupados por tipos según la parte de tu vida en la que más pesan. Fíjate en que cada frase esconde una regla del tipo si pasa esto, entonces hago aquello, y es esa regla la que acaba decidiendo por ti.

Mujer con la mano en la barbilla y gesto de duda, dándole vueltas a una frase que se repite sobre sí misma

Ya te aviso de que lo fácil es leer deprisa y pensar «a mí esto no me pasa», así que ve despacio y marca solo las que te suenen de tu propia boca, aunque te las digas bajito y de vez en cuando.

¿Te pasa a ti?
Compruébalo

Marca las que te dices

Toca las frases que reconozcas como tuyas. No se puntúa nada, es solo para que te conozcas un poco mejor.

Creencias limitantes sobre ti

Hablan de lo que vales y de lo que mereces, y aquí entran también las creencias limitantes de merecimiento, que son de las que más se repiten.

  • Si no valgo, lo mío importa poco, y cedes en todo hasta dejar tus planes para el final.

  • Si no soy capaz, mejor no empezar, así que dejas pasar cursos, viajes o cambios que te apetecían.

  • Si no importo, para qué molestar, y cargas con tus problemas sin pedir ayuda a nadie.

  • Si no lo merezco, en cualquier momento se darán cuenta, y vives con el miedo que describe el síndrome del impostor.

  • Como lo bueno no te va a durar, te adelantas a estropearlo, y así empiezas a boicotearte cuando las cosas salen bien.

  • Si haga lo que haga todo sigue igual, para qué intentarlo, y te quedas donde estás aunque no estés a gusto.

  • Si no queda perfecto, no vale, de modo que repasas cada cosa una y otra vez o no llegas a entregarla.

  • Si pido, molesto, así que dices que sí a todo y te quedas sin tiempo para lo tuyo.

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Creencias limitantes sobre el amor

En el amor, estas frases eligen por ti con quién te quedas y hasta dónde te dejas querer.

  • Si nadie me va a querer, mejor no ilusionarme, y cortas antes de que la relación avance.

  • Como crees que lo de dentro espanta, enseñas solo tu lado bonito y te callas lo que te preocupa.

  • Si no doy más que nadie, me dejarán, y haces favores sin parar aunque ya no puedas más.

  • Si todo acaba igual, para qué ir en serio, y te quedas en relaciones a medias que no te llenan.

  • Si siempre sale mal, solo te fijas en lo que falla, y te cuesta ver a quien te trata bien.

  • Como cada discusión te suena a final, te callas lo que te molesta hasta que se te acumula.

  • Si estar sin pareja es fracasar, cualquiera te vale, y aguantas lo que te duele.

  • Como pedir te parece rebajarte, esperas a que lo adivinen y te duele cuando no pasa.

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Creencias limitantes sobre el dinero

Las creencias limitantes acerca del dinero suelen venir de lo que oíste en casa y aparecen en lo que cobras, en lo que pides y en lo que guardas, así que repasa esta lista de creencias limitantes sobre el dinero pensando en tu última nómina o tu última factura.

  • Si no es para mí, no miro cómo ganarlo, y ni te informas de lo que podrías cobrar.

  • Si hablar de dinero está mal, mejor callar, y no preguntas cuánto se cobra ni pides que te suban el sueldo.

  • Si cuesta tanto, lo fácil no vale, así que trabajas de más y cobras menos de lo que vale lo tuyo.

  • Como ganar más te suena a perder a los tuyos, te frenas justo cuando podrías crecer.

  • Si da igual lo que haga, no merece la pena organizarse, y prefieres no mirar la cuenta.

  • Si cobrar es aprovecharse, bajas tus precios o trabajas gratis para no quedar mal.

  • Si no dura, mejor gastarlo ya, y no guardas nada para lo que más te importa.

  • Si tener dinero te convierte en mala gente, cada ganancia te da culpa y la dejas escapar.

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Creencias limitantes en el trabajo

Estos ejemplos de creencias limitantes en el trabajo asoman en lo que callas en una reunión, en el aumento que nunca pides o en si te atreves a emprender algo propio, así que léelos con tu último lunes en la cabeza.

  • Si no estoy a la altura, mejor no levantar la mano, y te guardas ideas buenas en las reuniones.

  • Como preguntar te parece confesar que no sabes, te atascas horas antes de decir nada.

  • Si ya es tarde, para qué formarte, y sigues en un puesto que hace tiempo que no te llena.

  • Si mañana saldrá mejor, hoy no toca, y el montón crece sin que entiendas por qué lo dejas todo para mañana.

  • Si descansar es peligroso, no desconectas, y contestas correos hasta en vacaciones.

  • Si montar algo propio es cosa de otros, ni miras tu idea, y la aparcas sin haberla probado.

  • Si lo que pienso no cuenta, mejor asentir, y aceptas plazos o tareas que te parecen injustos.

  • Como fallar te parece hacer el ridículo, solo haces lo que ya dominas y dejas de aprender.

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Con tu cuerpo y tu descanso

Estas tocan cómo tratas tu cuerpo, tu tiempo libre y tus noches, lo que te permites y lo que te niegas sin pensarlo, sobre todo cuando nadie te está pidiendo nada.

  • Si parar es perder el tiempo, llenas cada hueco, y llegas al domingo sin haber descansado.

  • Si tu cuerpo no encaja, dices que no a la playa, a salir a bailar o a las fotos de grupo.

  • Si primero hay que cambiar, la vida queda en pausa, y aplazas planes hasta un después que no llega.

  • Si la cabeza no se para, ni lo intentas, y la noche se alarga con las mismas preguntas hasta que aprendes cómo parar las vueltas que le das a todo.

  • Como cuidarte te suena a egoísmo, lo de los demás va siempre primero y lo tuyo nunca encuentra hueco.

  • Si no se te da bien, no lo pruebas, y te pierdes planes con amigos por miedo a quedar mal.

  • Si te ven mal, te juzgarán, así que no sales sin arreglarte o cancelas cuando no estás a tope.

  • Si dormir es un lujo, te acuestas cuando en casa ya duermen todos y empiezas el día cuesta arriba.

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Has marcado 0 de 40

Si miras juntas las que has marcado, lo normal es que giren alrededor de uno de estos tres miedos de fondo, sentir que no te pueden querer, que no eres capaz o que no tienes salida. Fíjate en cuál se repite más, porque ahí está la frase que sostiene a todas las demás.

¿Te has reconocido?

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03

¿Cómo se forman
tus creencias limitantes?

Las creencias limitantes se forman con frases que oíste una y otra vez mientras crecías, sobre todo en casa, y a veces en épocas de mucho estrés ya en la vida adulta.

En terapia se cuenta el caso de una mujer que pasó toda su vida adulta convencida de que no valía nada, porque de niña sus padres le repetían mensajes negativos, siempre en la misma línea, y a fuerza de oírlos durante años dejaron de ser una opinión y pasaron a ser la verdad.

Puede que a ti te llegara así, de quien te cuidaba, en un eres un desastre o un tú no sirves para estudiar repetido en la sobremesa, o que te la trajera una época muy dura ya de mayor. Así se cuelan las creencias limitantes familiares, las que se repiten en casa sobre la familia, sobre ti y sobre lo que puedes esperar, y en las cinco heridas de la infancia verás otras heridas que vienen de esos mismos años.

Tú no escogiste esas frases, te tocaron.

Y lo que más llama la atención es lo bien que aguantan con los años, porque si te crees incapaz, el examen suspendido se te queda grabado para siempre y los tres aprobados se te olvidan en una semana.

Cuanto más te la crees, más pruebas le encuentras, y cuantas más pruebas le encuentras, más te la crees.

04

¿Cómo saber cuáles son las tuyas?

Las pillas en lo que piensas nada más fallar, cuando de un solo caso sacas una frase con siempre, nunca o nadie.

Le das a enviar al correo con el informe y, al releerlo desde tu sitio, ves una errata en la primera línea, te quedas con la taza de café a medio camino, notas la cara caliente y te descubres pensando «siempre meto la pata».

De una errata has sacado un siempre, y eso en terapia tiene nombre, sacar una conclusión que lo abarca todo a partir de un solo caso se llama sobregeneralizar, y se delata en palabras como siempre, nunca, nadie o todo el mundo metidas en frases sobre ti.

¿Qué palabra se te escapa cuando algo no sale como querías?

Los debería y los tengo que son la otra pista para detectar creencias limitantes, porque detrás de un debería ser más fuerte hay una regla tan rígida que no te deja hueco para fallar, y si un día no la cumples te castigas por dentro con la frase de siempre.

Tus reglas casi nunca las dices en voz alta y tienen forma de si…, entonces…, como si digo que no, me dejarán de lado o si pido ayuda, pensarán que no sé. Para identificar creencias limitantes, escribe las tuyas así y verás que debajo de cada regla aparece la idea de fondo que la sostiene. Después, compárala con las que marcaste en el grupo sobre ti.

Escritas con tu letra y leídas en una hoja, esas frases dejan de sonar a verdad y empiezan a sonar a algo que aprendiste de otros.

05

¿Hay creencias que traes de serie?
Tu carta natal te lo dice

Las frases de tu infancia pesan mucho en lo que te frena, pero hay una parte que ya venía contigo al nacer, como si trajeras una programación de serie, y eso es lo que muestra tu carta natal. Ya Ptolomeo, un astrónomo de Alejandría del siglo II, recogió en su libro Tetrabiblos lo que los antiguos pensaban de cada planeta, y esa mirada te ayuda a ver qué parte de ti te empuja a llegar lejos y cuál te frena.

Tu carta natal es el mapa del cielo en el momento en que naciste, y habla de cómo eres en el fondo.

I

Lo que te atreves a pedir

En tu carta, cada planeta habla de una parte de ti, y de tus ganas de llegar alto habla Júpiter, el planeta más grande del sistema solar. Ptolomeo decía que, cuando es el planeta que más marca tu forma de ser, te da un ánimo grande y generoso, justo lo contrario de recortarte antes de empezar.

II

Lo que logras con otros

Y el astrólogo Dane Rudhyar, ya en 1980, unía Júpiter a lo que consigues cuando te sumas a algo con otros, justo lo que frena una frase como mi opinión no cuenta.

Mira cómo es tu Júpiter en tu carta natal y descubrirás hasta dónde puedes llegar cuando dejas de hacer caso a esas ideas.

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06

¿Cómo cambiar una creencia limitante
en 4 pasos?

La cambias poco a poco, poniéndola a prueba con hechos en vez de discutir con ella, como se hace en terapia cognitiva, y puedes empezar por tu cuenta.

Te dirás «ya, pero es que es verdad, no se me da bien», y tendrás tus razones, porque nadie se inventa una frase así de la nada, pero aquí se trata de ver cuánto hay de verdad en ella y cuánto de costumbre.

Libreta abierta en blanco con un bolígrafo azul sobre una mesa de madera oscura, lista para escribir tus creencias limitantes

En terapia cognitiva se trabajan técnicas y ejercicios para cambiar tus creencias limitantes con un terapeuta al lado, pero con papel y boli puedes empezar a romper creencias limitantes en casa siguiendo estos pasos:

  1. Ponle nombre por escrito

    Escribe la frase tal como te la dices y, al lado, la regla que te hace seguir, porque en terapia lo primero es ponerle nombre antes de tocarla.

  2. Busca pruebas a favor y en contra

    Haz dos columnas, lo que la apoya y lo que la contradice, y llena la segunda con hechos, como el día que sí te salió o la vez que alguien contó contigo.

  3. Escribe una frase más justa

    Busca una que recoja las dos columnas sin irse al otro extremo, como hay cosas que todavía me cuestan y otras que hago bien.

  4. Pruébala con un paso pequeño

    Elige algo pequeño que la frase vieja te prohibía, apunta antes lo que crees que va a pasar y después lo que pasó de verdad, porque cada vez que la realidad le lleva la contraria, la frase vieja pierde un poco de fuerza.

Quitarles fuerza a tus creencias limitantes por tu cuenta ya te cambia la mirada, y si prefieres superarlas con ayuda, la terapia cognitivo-conductual tiene detrás una base muy sólida.

Y la próxima errata que veas en un correo puede ser solo eso, una errata en un correo.

Preguntas frecuentes sobre
las creencias limitantes

¿Qué diferencia hay entre una creencia limitante y una potenciadora?

La limitante te frena y la que llaman potenciadora te anima a probar, aunque esa palabra viene del coaching, igual que expansiva o empoderante. En terapia se habla de cambiar una creencia por otra más sana y más flexible, y un ejemplo de creencias limitantes y potenciadoras sería pasar de no sirvo para nada a hay cosas que me salen bien y otras que todavía no.

¿Las creencias limitantes se pueden eliminar del todo?

De golpe no, pero sí pierden fuerza. Están tan metidas que casi nunca cambian en una sola sesión de terapia, así que lo que cambia poco a poco es cuánto te crees la frase vieja y cuánto la nueva, hasta que la nueva pesa más y la vieja deja de decidir por ti.

¿Qué dice la psicología de las creencias limitantes?

La palabra limitante no viene de la psicología, pero lo que describe se parece mucho a lo que la terapia cognitiva llama creencias nucleares, ideas de fondo sobre ti, los demás, el mundo o el futuro, rígidas y absolutas. También están cerca las distorsiones cognitivas, errores al pensar como esperar siempre lo peor o dar por hecho lo que piensan los demás de ti.

¿Las afirmaciones positivas sirven para cambiarlas?

Las afirmaciones para eliminar creencias limitantes a unas personas les sirven y a otras les sientan mal. Cuando a gente con la autoestima baja le pidieron repetir que era fácil de querer, se sintió peor, porque su cabeza no se lo creía, así que suele ayudar más escribir una frase más justa sobre ti, que sí te puedas creer.

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Fuentes (8)
  1. Wenzel, A. (2012). Modification of core beliefs in cognitive therapy. En I. R. de Oliveira (ed.), Standard and Innovative Strategies in Cognitive Behavior Therapy (cap. 2, pp. 17-34). InTech. DOI 10.5772/30119
  2. Bathina, K. C., ten Thij, M., Lorenzo-Luaces, L., Rutter, L. A. y Bollen, J. (2021). Individuals with depression express more distorted thinking on social media. Nature Human Behaviour, 5(4), 458-466. arXiv 2002.02800
  3. Wood, J. V., Perunovic, W. Q. E. y Lee, J. W. (2009). Positive self-statements: Power for some, peril for others. Psychological Science, 20(7), 860-866. (Pregunta frecuente 4.) PubMed 19493324
  4. Cohen, G. L. y Sherman, D. K. (2014). The psychology of change: Self-affirmation and social psychological intervention. Annual Review of Psychology, 65, 333-371. (Pregunta frecuente 4.) PubMed 24405362
  5. Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T. y Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427-440. PMC3584580
  6. Ptolomeo, C. (siglo II). Tetrabiblos, libro I, caps. 4 y 5, y libro III, cap. 14, trad. F. E. Robbins (Loeb Classical Library, 1940). Astrologicon
  7. Rudhyar, D. (1980). The Astrology of Transformation, cap. 3, «The Planets' Meanings at the Sociocultural Level». Khaldea
  8. NASA Science. «Jupiter: Facts». science.nasa.gov

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