Algo que llevas tiempo persiguiendo por fin empieza a salir bien y, justo entonces, lo aplazas, dejas de prepararte o te buscas un motivo para no seguir. Eso es el autosabotaje: cuando algo te importa, te pones tú la zancadilla para protegerte por si sale mal, aunque acabes perdiendo justo lo que querías.
En resumen
- Qué es: ponerte tú las trabas justo cuando algo que te importa empieza a ir bien.
- Por qué pasa: te guardas una excusa por si fallas y así cuidas tu autoestima.
- Cómo se nota: aplazas el esfuerzo, no practicas o llegas a lo importante sin haber dado lo que tenías.
- Qué ayuda: ver en qué momento aparece, pillar la excusa que te estás preparando y prepararte de verdad.
Índice (6)
01
¿Qué es el autosabotaje?
Es ponerte tú las trabas cuando llega la hora de la verdad en algo que te importa mucho: lo dejas para luego, no te preparas o ya tienes una excusa lista antes de empezar.
Desde fuera parece que te da igual, y hay noches en que hasta tú te preguntas «¿y si en el fondo no lo quiero tanto?». Es normal: si no te esfuerzas en lo que dices querer, parece que no lo quieres.
Pero fíjate en cuándo te pasa: justo antes de algo que cuenta, como una prueba o una entrega. Los psicólogos que investigan el autosabotaje lo llaman autoobstaculización: ponerte tú las trabas para tener una salida si las cosas van mal. A veces eso es dejar el esfuerzo para el último día, y otras, no ensayar nada.
¿Qué estabas a punto de conseguir cuando te pusiste la primera traba?
También lo verás como autosaboteo, y oirás decir autosabotearse o sabotearse, que significan lo mismo que autosabotaje. Lo que más desconcierta es cuándo aparece: justo cuando algo por fin empieza a funcionar.
¿Y si ese freno también tiene que ver con cómo eres desde que naciste? Míralo gratis en tu carta natal.
02
¿Por qué lo arruinas justo cuando empieza a salir bien?
Lo arruinas para tener algo a lo que echarle la culpa si lo siguiente sale mal. Algo que no seas tú.
En un experimento pusieron a estudiantes universitarios a resolver problemas. A unos les tocaron problemas con solución y a otros, sin saberlo, problemas imposibles. Luego les dijeron a todos que lo habían hecho bien, así que, para los segundos, aquel éxito fue pura suerte.
Antes de repetir la prueba, les dejaron elegir entre dos fármacos: uno que, según les dijeron, les haría rendir más, y otro que les haría rendir peor. Los chicos que habían acertado por suerte fueron los únicos que prefirieron el que les haría rendir peor, y según los autores, para poder echarle la culpa al fármaco si fallaban. Se repitió en un segundo experimento, aunque ojo: pasó con chicos, no con chicas, y en un laboratorio.
Les frenó un acierto que no sentían suyo.
Si alguna vez has llegado a sentir que lo conseguido no es mérito tuyo, sabes lo que pesa tener que repetirlo. Esa es una de las causas del autosabotaje: con una excusa delante, si fallas, el golpe se lo lleva la excusa y tu autoestima queda a salvo.
Y hay algo más: cuando crees algo malo de ti, prefieres que te den la razón a que te lo discutan, aunque escueza, tengas la autoestima alta o baja. Hay quien llama miedo al éxito a este autosabotaje, pero el freno no espera al éxito: aparece antes de la prueba, cuando todavía no sabes cómo te va a salir y la excusa aún te sirve.
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03
¿Cómo se nota que te estás autosaboteando?
Se ve en los días antes de algo que te importa: aplazas el esfuerzo, no practicas o te pones tú algo en contra.
La presentación del trabajo sigue a medio montar en el ordenador del cuarto cuando te levantas a regar las plantas, vuelves, contestas un correo que podía esperar y bajas la pantalla diciéndote «total, si sale mal, es que no me ha dado tiempo». Eso que te acabas de decir es autosabotaje mental: un pensamiento que deja la excusa lista antes de empezar y que nadie ve desde fuera.
Más que una lista de tipos de autosabotaje, lo que lo delata son gestos así, justo antes de algo que cuenta. Ahí se cuelan también procrastinar y dejarlo todo a medias, aunque autosabotearte va más allá.
Nerea, por ejemplo, lleva meses preparando el práctico del carné de conducir y, la semana de antes, deja de ir a las clases que tenía pagadas, aunque le sobra tiempo. Si suspende, ya sabe qué decir. Y lo que pierde por el camino son justo las horas de coche que la habrían ayudado a aprobar.
Al final, te presentas a lo que más te importaba sin haber dado lo que tenías. Y el resultado, salga bien o mal, ya no te dice hasta dónde podías llegar.
Lo próximo que te importa, ¿con qué excusa lo tienes ya cubierto?
Lo haces para que duela menos, nada más.
¿Y en pareja?
Si te alejas de tu pareja justo cuando la relación va bien, eso tiene más que ver con las ganas de huir en cuanto alguien se acerca, que tienen su propia historia. Aquí hablamos de tus metas, donde el freno aparece justo antes de que algo cuente.
¿Verdad o mito?
Gira cada frase
Toca cada tarjeta para ver qué se sabe
Son ideas que te rondan cada vez que vuelves a frenarte a un paso de llegar.
Aún te quedan 3 por girar
Ninguna de las tres dice que seas un desastre. Te cuentan cuándo aparece el freno y lo que te cuesta, que es justo lo que necesitas para verlo venir la próxima vez.
Gira las tres y verás el final.
04
¿Por qué te frenas justo al llegar?
Lo que dice tu carta natal
Tu historia ayuda a entender ese freno, pero hay más: también pesa cómo eres desde que naciste. Y eso se puede mirar con una herramienta que lleva siglos usándose, la carta natal. William Lilly, un astrólogo inglés del siglo XVII, dejó escrito en Christian Astrology qué significa cada planeta.
Una carta natal es el mapa del cielo en el momento en que naciste. Leerlo te dice qué te lanza y qué te para.
Lo que te lanza
Cada planeta de tu carta habla de una parte de ti, y Marte habla de tus ganas de ir a por lo que quieres. Cuando está bien colocado, te da valor y confianza para lanzarte, aunque dé miedo.
Lo que te para
Cuando está en un sitio que le cuesta, pasa lo contrario: dudas, cambias de idea a cada rato o te lanzas sin pensar. Ahí es donde se te corta el empuje.
En tu carta ves dónde estaba Marte cuando naciste, y con eso entiendes en qué punto se te corta el empuje. Lo que has vivido te enseñó a frenarte a un paso de la meta; tu carta te enseña con qué carácter partías y por qué ese freno te marca tanto.
¿Por qué te frenas justo cuando todo va bien? Descúbrelo gratis en tu carta natal.
05
¿Cómo dejar de autosabotearte cuando las cosas van bien?
Lidiar con el autosabotaje es, sobre todo, aprender a verlo venir: justo cuando algo empieza a salir bien o antes de una prueba que te importa.
Fíjate en el momento
Cuando te pilles frenando, mira qué acababa de pasar: si algo te había salido bien o si tenías una prueba cerca. Si lo apuntas unas cuantas veces, verás si se repite en el mismo tipo de momento, por ejemplo después de un elogio o la víspera de una entrega.
Pilla la excusa antes de usarla
Antes de algo importante, piensa qué dirías si saliera mal. Si la frase ya está lista antes de empezar, esa es la salida que te estás guardando. Verla a tiempo te deja decidir si de verdad la quieres.
Ponle nombre al miedo de debajo
Lo que asusta es darlo todo y fallar sin nada a lo que echarle la culpa. Escucha las frases que te dices sin darte cuenta cuando lo piensas, porque ahí está lo que crees de ti. Sin excusa, el resultado habla solo de ti y por eso da vértigo, aunque también es lo único que te enseña de qué eres capaz.
Prepárate de verdad
Practica y repasa lo que te importa, lo mismo que dejas de hacer cuando te autosaboteas, aunque te dé respeto ver hasta dónde llegas. Ensayar en voz alta la presentación o hacer un examen de prueba te pone delante lo que más evitas, y precisamente por eso te sirve. Con la preparación hecha, el resultado vuelve a contarte algo real, salga como salga.
Ninguno de estos pasos lo elimina de golpe: combatir el autosabotaje es, sobre todo, pillarlo mientras pasa, cuando todavía puedes elegir otra cosa.
Cuando vuelvas a tener la presentación a medio montar, las plantas pueden esperar.



