Sabes que no va a volver o que no va a cambiar, y aun así te pillas mirando el móvil por si acaso y cada vez que no pasa nada te vuelve a doler. Soltar a una persona, sea un ex, un amor que no pudo ser o alguien de tu familia, es dejar de esperar lo que ya no está en tu mano y recuperar esas ganas para tu propia vida, aunque todavía la eches de menos.
En resumen
- Qué es: dejar de esperar que vuelva, que cambie o que te pida perdón.
- Por qué cuesta: esa persona llenaba huecos de tu semana y la echas de menos en cualquier momento.
- Cuándo toca: cuando lo que esperas solo depende de la otra persona.
- Lo que ayuda: tomar distancia, escribir lo que no le dijiste y llenar tu semana con cosas tuyas.
Índice (7)
01
¿Qué significa soltar a una persona?
Quiere decir que dejas de esperar algo de esa persona, que vuelva, que cambie o que por fin te pida perdón, para que las ganas que ponías en esperar vuelvan a ser tuyas.
Mientras esperas, todo eso se queda enganchado a alguien que no te contesta y en cuanto lo pones en cosas tuyas empiezas a sentirte mejor, aunque al principio ni lo notes.
¿Qué esperas todavía que haga esa persona por ti?
¿Hace falta olvidarla para soltarla?
Seguro que te has propuesto no pensar en esa persona y cada vez que te viene a la cabeza la apartas, te obligas a pensar en otra cosa y al rato vuelve, más fuerte que antes. Te lo digo ya, para soltar y dejar ir no hace falta borrarla de tu cabeza.
Y lo curioso es que cuanto más te empeñas en no pensar ni sentir algo, más vuelve y encima te agota.
Lo que de verdad te ayuda a dejar ir y soltar para poder sanar es justo lo contrario, dejar que la pena y los recuerdos vengan mientras sigues con tu día. Y si eso de aceptar, soltar y dejar ir te suena a rendirte, es normal, aunque no tiene nada que ver.
Aceptar no es resignarte, es algo que eliges hacer.
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02
¿Por qué te cuesta tanto soltar a alguien?
Te cuesta porque esa persona tenía un sitio en tus rutinas y echarla de menos te pilla en los momentos más corrientes.
En el supermercado, delante de la estantería de las galletas, ves las de canela que tanto le gustaban, coges el paquete y te descubres pensando «le van a encantar», lo devuelves a su sitio y sigues hasta la caja con el carro casi vacío.
Ese pellizco tiene su explicación. En un estudio con personas que habían perdido a alguien querido, lo que más pesaba era la añoranza, más que no creerse lo que había pasado, y aunque en tu caso esa persona sigue viva, a ti te puede pasar igual.
Así que no hay nada que reprocharte.
Si te preguntas por qué te aferras a una persona que ya no está en tu vida, mira el hueco que ha dejado, la compañía al final del día o lo importante que te sentías a su lado, porque a veces lo que te cuesta soltar no es tanto a ella como todo lo que venía con ella.
¿En qué momento de la semana se nota más su hueco?
Y si te reconoces en algo parecido, te servirá leer lo que pasa cuando sabes que no te hace bien y aun así no consigues irte, o, si repasas cada conversación una y otra vez, entender por qué la cabeza no para de darle vueltas.
Echarla de menos no lo eliges, pero qué haces con la espera sí está en tu mano.
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03
¿Cuándo es momento de soltar a alguien?
Es momento de soltar cuando lo que esperas ya no depende de ti, porque su vuelta, su cambio o sus disculpas solo los puede decidir esa persona.
Seguro que te ha pasado, le escribes con cualquier excusa, miras si está en línea y te pasas la tarde pendiente de una respuesta que, cuando llega, no es la que esperabas. Si eso se repite, la espera ya te quita más de lo que te da.
No necesitas una fecha ni una lista de señales, te basta con mirar lo que sigues esperando y preguntarte de quién depende y si la respuesta es «de esa persona», ya lo sabes.
04
¿Cómo soltar a una persona
paso a paso?
Aprender a soltar a una persona se hace con gestos pequeños que repites, sin esperar a que deje de doler para empezar. Estos son los que más ayudan:
Ponle nombre a lo que terminó
Dilo en una frase sencilla, en voz alta o en un papel, como que ya no vais a hablar como antes o que esa etapa de vuestra vida ha pasado.
Toma distancia, también en el móvil
Silencia sus redes o archiva la conversación un tiempo, para no encontrarte con su cara cada vez que desbloqueas la pantalla. Y si esa persona te hace daño, empieza por aquí, aunque la quieras o sea de tu familia, porque alejarte es lo primero.
Escribe lo que no le dijiste
Puede ser una carta para soltar a alguien que nunca vas a enviar o una nota en el móvil que solo vas a leer tú, lo importante es sacar lo que se te quedó dentro.
Deja que la pena esté un rato
Cuando llegue la tristeza, date unos minutos para sentirla en vez de taparla con el móvil o la tele y después vuelve a lo tuyo.
Llena los huecos de tu semana
Apunta los momentos que ocupaba esa persona, como el café del domingo o la llamada de camino a casa y busca para cada uno algo tuyo, aunque sea pequeño.
Apóyate en alguien
Cuéntaselo a alguien que te quiera bien y desahógate. Si pasan los meses y no levantas cabeza, pide ayuda a un psicólogo.
Perdona solo si te sale
Para poder soltar a una persona no hace falta haberla perdonado. El perdón lo decides tú, si llega y cuándo, porque nadie te lo puede exigir.
Tu ritual de cierre,
paso a paso
Escribe solo lo que te salga
Son cuatro pasos cortos para cerrar lo que terminó. Lo que escribas se queda en tu pantalla, no se guarda ni se envía a ningún sitio.
Paso 1 de 4 · Lo que terminó
Paso 2 de 4 · Lo que te llevas
Paso 3 de 4 · Lo que le dirías
Paso 4 de 4 · Lo que eliges para hoy
Escribir sobre lo que te pasa ayuda un poco aunque no haga milagros, y lo que has apuntado al final es un buen comienzo para volver a lo tuyo.
Y fíjate en que ninguno de estos pasos te pide que dejes de quererla.
05
¿Y si todavía quieres
a esa persona?
Puedes seguir queriéndola y dejar de esperar que vuelva o que cambie, porque lo que dejas atrás es la espera.
Si te preguntas cómo soltar a una persona que amas, no hace falta que dejes de quererla, porque a veces soltar también es amar y dejar de esperar es un acto de amor propio.
Te dirás «pero es mi hermana» y tienes razón, porque una hermana, un padre o una amiga de toda la vida no se cambian por nadie y con alguien así podéis seguir viéndoos en cumpleaños y comidas aunque ya no sea como antes.
Lo que sientes por esa persona puede quedarse donde está, sin pelearte con ello, mientras dejas de esperar la llamada que no llega o el cambio que no ves venir. Y si quien se alejó es de tu familia o una amistad de años y te duele más de lo que entiendes, te ayudará conocer la herida de abandono y de dónde viene.
Sigues queriéndola, pero la espera ya no decide cómo pasas tus días.
06
¿Por qué hay despedidas que te remueven más?
Tu carta natal lo explica
Lo que has vivido con esa persona explica mucho de lo que sientes, pero no todo, porque también cuenta tu forma de ser, la que traes desde que naciste y eso es lo que te enseña tu carta natal.
Es como una foto del cielo en el momento en que naciste y en ella cada planeta habla de una parte de ti, así ves por qué unos finales los llevas con calma y otros te remueven tanto.
Lo que no tiene vuelta atrás
En astrología, Plutón es el planeta de los finales, de lo que se acaba y ya no vuelve. Según dónde lo tengas en tu carta, puede costarte más aceptar que algo terminó y seguir intentando que todo sea como antes.
Lo que queda al final
Pero Plutón no solo cierra, también deja sitio a algo nuevo. Cuando por fin dejas de esperar, te quedas con lo que de verdad importa para ti y desde ahí empieza otra etapa.
Mira en tu carta natal dónde tienes a Plutón y descubre por qué hay despedidas que te cuestan tanto y qué te ayuda a cerrarlas.
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