Sabes que esa relación te hace daño. Te lo dice la gente que te quiere y te lo dices tú, pero no te vas, o te vas y vuelves. Eso tiene nombre, dependencia emocional: una necesidad de cariño tan fuerte hacia tu pareja que te quedas aunque duela, y que te vuelve a pasar con quien llega después, algo que con trabajo puede cambiar.
En resumen
- Qué es: necesitas a tu pareja tanto que te quedas aunque te haga daño, y te vuelve a pasar con la siguiente.
- Amor o dependencia: querer ya lleva algo de necesidad; lo que cambia es cuánta.
- Por qué cuesta irse: ves a tu pareja mucho más fuerte que tú y te das muy poco valor.
- En pareja: la relación se desequilibra y con el tiempo pueden aparecer el dominio e incluso los malos tratos.
- Cómo se sale: trabajando tu autoestima, aprendiendo a manejar lo que sientes y volviendo a una vida con más gente que tu pareja.
Índice (8)
01
¿Qué es la dependencia emocional?
Es cuando necesitas tanto a tu pareja que te quedas aunque te haga daño, o te vas y acabas volviendo. Y no es solo con esta persona: te pasa en una relación tras otra.
Tu amiga te lo ha vuelto a decir mientras pagabais los cafés, que con esa persona no estás bien. Le has dado la razón porque lo sabes. Ya en el autobús, con la frente apoyada en el cristal, abres su chat, escribes que si podéis hablar, lo borras y lo vuelves a escribir. Antes de tu parada ya lo has mandado, aunque hace tres días te prometiste que se había acabado. Mientras te metes el móvil en la chaqueta, te dices «esta vez va a ser distinto».
Saberlo no te frena, y tiene su lógica: lo que te empuja a escribir pesa más que cualquier consejo, hasta los que te das tú. Cuando necesitas a alguien así, tener razón sirve de poco.
¿Qué esperas que pase cuando por fin te conteste?
¿Qué significa dependencia emocional para los psicólogos?
Eso de volver una y otra vez aunque duela es justo lo que el psicólogo español Jorge Castelló, que le dedicó un libro entero, llama dependencia emocional. Para él, significa una necesidad extrema de cariño hacia tu pareja que se repite de una relación a otra. También lo verás como dependencia afectiva.
No hay una única definición, pero esta la reconoces enseguida: es ese necesitar de más. Y si además te olvidas de ti por cuidar de alguien, eso se parece más a la codependencia.
Ese necesitar de más es lo que lo complica todo, porque desde dentro se parece muchísimo a querer.
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02
¿Es amor o dependencia emocional?
Pueden ir juntos, porque querer a alguien ya lleva algo de necesidad y lo que los separa es cuánta.
Que no puedas quitarte a esa persona de la cabeza te parece la prueba de que la quieres de verdad, sobre todo si sientes que nunca habrá nadie como ella. Pero esas dos ideas, que obsesionarse es amor y que solo hay una persona para ti, son justo los mitos que los psicólogos desmontan cuando trabajan la dependencia emocional.
Todo amor lleva algo de necesidad. La diferencia está en cuánta: como dice Castelló, entre amor y dependencia hay la misma distancia que entre querer y necesitar.
Cuando pesa más necesitar que querer, tu estado de ánimo pasa a depender casi por completo de lo que haga la otra persona.
¿Amor o dependencia?
Mira en qué cara te ves
La misma situación, vivida desde el querer y desde el necesitar
Abre cada tarjeta y mira en qué cara te ves más.
Cuando no te contesta
Cuando hacéis planes
Cuando discutís
Cuando te toca estar sin nadie
Cuando estáis con más gente
Cuando te dice que te quiere
Te quedan 6 por abrir
En las seis pasa lo mismo: lo que cambia es cuánto pesa la otra persona en cómo estás tú. Si te has visto más en la segunda cara, tu cariño sigue ahí, solo que con mucha necesidad encima.
Ábrelas todas para ver qué tienen en común.
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03
¿Cómo saber si la tienes?
Los síntomas de la dependencia emocional
Mira tus días: si tu ánimo sube y baja según lo que haga tu pareja, y hasta lo que disfrutas depende de ella, la necesidad ya pesa más que el querer.
En una entrevista para Infocop, la revista del Consejo General de la Psicología de España, el psicólogo Jorge Castelló repasó los síntomas de la dependencia emocional que más se ven. Seguro que alguno te suena:
- Te agarras a tu pareja y le escribes a mediodía, al salir del trabajo y antes de dormir. Si tarda en contestar, ya no estás a gusto en ningún sitio.
- Acabas haciendo lo que quiere tu pareja, porque la peli, el sitio para cenar y el plan del sábado se deciden según lo que le apetece, y lo tuyo ni lo propones.
- La pones por encima de ti y cuando hablas de tu pareja te sale admirarla, porque todo lo hace mejor que tú y te parece una suerte que siga a tu lado.
- Te ves con muy poco valor a su lado, por mucho que tu gente te diga lo contrario.
- Estar sin nadie se te hace insoportable, tanto que un domingo sin veros es eterno y no sabes qué hacer contigo.
- Solo te diviertes con tu pareja y cuando sales con tus amigos no paras de mirar la hora, porque lo que te apetece es volver a su lado.
La última sale casi tal cual de un cuestionario que se usa para medir la dependencia emocional. Ninguna de estas características te pone una etiqueta por sí sola; para identificarla, lo que cuenta es cuánto pesan en tu semana.
Si mañana no tuvieras pareja, ¿qué te quedaría de tu semana?
Y lo más raro es que ves todo esto con claridad y aun así sigues a su lado.
04
¿Por qué no consigues irte aunque te haga daño?
Te quedas porque ves a tu pareja mucho más fuerte que tú y te das muy poco valor, así que irte se parece a perder lo mejor que tienes.
Cuando te dices «siento que no puedo dejar a mi pareja», no exageras: desde donde estás, es así. Una de las causas de la dependencia emocional es vivir a la sombra de alguien a quien idealizas y ves mucho más fuerte que tú. Y con la autoestima muy baja, esa distancia se crea casi sola: tu pareja arriba y tú abajo. Así, irte parece imposible.
¿Por qué es tan difícil dejar una relación tóxica?
Hay un estudio con mujeres que ya habían dejado una relación con malos tratos: seguían sintiendo un lazo muy fuerte con su expareja, más cuanto más poder había tenido sobre ellas y cuanto más había ido y venido el maltrato, con rachas malas y rachas tranquilas. Si has vivido algo así, que te cueste tanto irte tiene mucho que ver con ese ir y venir.
Y eso no te hace más débil que nadie.
Sin llegar a los malos tratos, también hay relaciones con alguien que a veces está y a veces desaparece, que un día te escribe sin parar y al siguiente no da señales de vida mientras tú vives pendiente del móvil. Si esa espera te resulta conocida, te ayudará entender la angustia que trae el apego ansioso.
Y cuando por fin se acaba, intentas volver por mal que fuera, o buscas enseguida a otra persona que tape ese vacío. Esa prisa genera una relación detrás de otra, sin tiempo entre medias.
¿Cuánto tiempo estuviste sin pareja después de tu última ruptura?
No te quedas por lo que esa persona te da, sino por lo que temes sentir si te vas.
05
¿Cómo se vive la dependencia emocional en pareja?
Se vive en una relación que se va desequilibrando, en la que tú cedes cada vez más y tu pareja decide cada vez más.
Las consecuencias no llegan de golpe. Lo que empieza dejando pasar cosas pequeñas acaba dando a tu pareja cada vez más poder sobre lo que haces, y en ese desequilibrio hay sitio para que se aprovechen de ti, para que te dominen e incluso, muchas veces, para los malos tratos.
¿Qué te callas ahora que antes sí decías?
Si en tu relación hay malos tratos, la responsabilidad es de quien los ejerce y nunca tuya, por mucho que necesites a esa persona.
En cualquier relación hay apego emocional a tu pareja, así que es fácil que el apego y la dependencia emocional parezcan lo mismo. Lo que va de la mano de la dependencia emocional es un apego inseguro: no terminar de sentirte a salvo con quien quieres.
Esa necesidad tan grande ya venía contigo antes de tu pareja actual y por eso se repite de una relación a otra.
06
Lo que buscas en tu pareja, ¿está en tu carta natal?
Las relaciones que has tenido explican buena parte de esta necesidad, pero no toda: también cuenta tu manera de ser al nacer. Y eso se ve en tu carta natal, el mapa del cielo en el momento en que naciste, donde se lee con qué carácter llegaste.
Hasta Carl Jung, el psiquiatra que fundó la psicología analítica, contaba en una carta de 1947 que, en los casos difíciles, miraba la carta natal del paciente para verlo desde otro lado. A ti te puede servir para lo mismo: entender por qué te agarras así a quien quieres.
La casa de la pareja
Tu carta tiene doce casas, que hablan cada una de un tema de tu vida. La casa 7, la de la pareja, es la que William Lilly, astrólogo inglés y autor en 1647 del manual Christian Astrology, miraba para el matrimonio y para todo tipo de preguntas de amor.
Lo que esperas de quien está a tu lado
Lilly también describía desde ella a la persona por la que alguien preguntaba. Hoy la astrología lee en esa casa lo que buscas en quien tienes al lado y, cuando necesitas tanto, ahí se ve qué esperas que tu pareja te dé.
En tu carta ves qué buscas de verdad en una pareja y por qué te agarras así a quien quieres. Y cuando lo ves claro, es mucho más fácil no confundirlo con amor.
¿Por qué te cuesta tanto soltar a quien te hace daño? Descúbrelo gratis en tu carta natal.
07
¿Cómo superar la dependencia emocional y salir de esa relación?
Superarla pasa por trabajar tu autoestima, aprender a manejar lo que sientes y volver a una vida que no gire solo alrededor de tu pareja.
Si hay malos tratos de por medio, pedir ayuda va antes que cualquier paso; al final de la página tienes teléfonos gratuitos. Y si por dentro te oyes decir «necesito salir de esto, pero tengo miedo», es normal: salir de una relación tóxica cuando dependes así es separarte de alguien a quien necesitas. Ese miedo no se va antes de decidirte a romper, así que los pasos se dan con él encima.
Trabaja tu autoestima
Castelló la pone la primera cuando habla de tratar la dependencia emocional. Con la autoestima tan baja, todo el valor se lo das a tu pareja y para ti no queda casi nada.
Aprende a manejar lo que sientes
Aprender técnicas para manejar las emociones es parte de lo que proponen los psicólogos. Te sirve sobre todo con el miedo a dejar la relación: lo notas, pero no decide por ti.
Cuando te entren ganas de volver, espera
Aquí te sirve lo del paso anterior: fíjate en lo que sientes y espera a que baje antes de hacer nada, ya sea escribirle o buscar enseguida a otra persona para quitarte ese vacío. Si ya lo has dejado y lo que te pesa es el después, te ayudará leer cómo soltar a alguien aunque todavía duela.
Recupera tu vida fuera de la pareja
Volver a una vida afectiva normal es parte de la salida. Es quedar otra vez con tu gente, tener planes que no pasen por tu pareja y liberarte de que tu ánimo dependa de una sola persona.
Busca un apego más seguro, con ayuda si la necesitas
Ir hacia un apego más seguro también se trabaja en terapia, que puede acompañarte en todo esto. Eso sí, una revisión de la investigación no encontró pruebas de que la terapia cognitivo-conductual funcione con la dependencia emocional, así que desconfía de quien te venda una salida rápida para acabar con ella.
Guardar el móvil en ese autobús sin mandar nada no lo arregla todo, pero es una tarde entera que no le das a esa necesidad.



