Que no conteste en toda la tarde y no pase nada dentro de ti, que discutáis y no temas que se vaya, eso es el apego seguro en pareja. Acercarte te resulta fácil, dejas que dependa de ti y te apoyas en esa persona sin miedo a que te deje, y aunque nace pronto, en tus primeros vínculos, también se puede construir de adulto.
En resumen
- Qué es: sientes que mereces que te quieran y das por hecho que los demás te responden, así que la cercanía no te asusta.
- En pareja: su silencio no te hace inventarte nada y en una discusión no temes que se acabe lo vuestro.
- Las señales: poca ansiedad y poca evitación a la vez, formas de calmarte que te funcionan y más confianza y compromiso.
- Si en tu infancia no lo tuviste: puede llegar más tarde, como apego seguro adquirido.
- Cómo construirlo: con gestos pequeños en los que depender de alguien sale bien y, si lo necesitas, con ayuda profesional.
Índice (8)
01
¿Qué es el apego seguro?
Sientes que mereces cariño, das por hecho que quien te quiere va a responder cuando le necesites y acercarte no te da miedo, y eso, para los psicólogos, es el apego seguro.
Si buscas la definición de apego seguro de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), verás que el concepto empieza con un bebé que juega tranquilo mientras quien le cuida está cerca, se inquieta un poco cuando se va y corre a buscarle en cuanto vuelve, y que de adulto esa confianza se convierte en sentir que mereces que te quieran y en esperar que los demás te acepten y te respondan.
¿Con quién has podido pasar una tarde entera en silencio sin preguntarte qué estaría pensando?
En 1987 dos psicólogos, Hazan y Shaver, se dieron cuenta de que ese lazo también aparece en el amor de pareja, porque dos adultos que se quieren se unen de una forma muy parecida a la de un bebé con quien le cuida, y por eso tu forma de querer se entiende mejor cuando la comparas con el resto de estilos de apego.
Y lo curioso es que, cuando lo tienes, apenas lo notas desde dentro, porque no hay nada que vigilar.
¿Y si tu forma de querer también tiene que ver con cómo eres desde que naciste? Descúbrelo gratis en tu carta natal.
02
¿Cómo es una relación de pareja con apego seguro?
Su silencio no te asusta y una discusión no pone en duda lo vuestro, porque te apoyas en tu pareja sin miedo a que te deje.
Con la cesta colgada del brazo en la cola del súper, miras el móvil y ves que tu mensaje sobre la cena sigue sin respuesta desde media tarde, lo guardas en el bolsillo del abrigo, te dices «tendrá lío, ya me dirá» y vuelves a dudar entre coger pan o no.
Esa calma sale de algo muy concreto, acercarte te resulta fácil y estás a gusto dependiendo de tu pareja y dejando que dependa de ti, sin que te quite el sueño que te deje ni que se acerque demasiado. Muy distinto es lo que siente quien piensa lo peor cuando no le contestan, que con ese mismo silencio ya no podría pensar en otra cosa.
Con las discusiones pasa algo parecido, y en el coche, de vuelta de comer con su familia, le dices que te molestó un comentario y al aparcar seguís sin poneros de acuerdo, pero a ninguno de los dos se le pasa por la cabeza que eso rompa la relación.
Tampoco te agobia que cada uno tenga su vida, porque tu pareja es tu base para salir al mundo, así que pasas el sábado con tus amigos sin mirar el reloj, sabiendo que a la vuelta sigue ahí y con ganas de contárselo todo.
Son ejemplos de apego seguro en adultos que desde fuera ni se ven, porque no hay ningún drama que contar.
¿Cuál dirías tú?
Tu frase en pareja
Elige la frase que más te suena
Piensa en cómo te hablas por dentro con tu pareja y escoge una:
Detrás hay confianza en que le importas aunque no mire el móvil en toda la tarde.
Como paso pequeño, el día que algo sí te inquiete, cuéntaselo con esa misma calma.
Detrás está lo a gusto que te sientes dependiendo de tu pareja y dejando que dependa de ti.
Como paso pequeño, pregúntale tú también qué le ronda la cabeza estos días.
Detrás hay angustia cuando alguien que te importa no responde, porque aprendiste que insistir a veces servía.
Como paso pequeño, date unos minutos y dile con tus palabras qué necesitas.
Detrás está la duda de si de verdad te quiere o querrá seguir contigo, la que más pesa en el apego ansioso.
Como paso pequeño, cuando te venga ese miedo, piensa en una persona junto a la que estabas a salvo.
Detrás hay una independencia que te ha protegido muchas veces de oír un no.
Como paso pequeño, pide algo muy concreto, como diez minutos de escucha al llegar a casa.
Detrás hay tensión cuando alguien se acerca, porque a menudo tu pareja quiere más cercanía de la que a ti te sienta bien.
Como paso pequeño, en vez de apartarte en silencio, dile que necesitas un rato y cuándo vuelves.
Escoge la tuya para ver qué la sostiene.
¿Te has reconocido?
Tu carta natal revela
TODO lo que aún
no sabes de ti
Haz tu prueba GRATIS
en solo 2 minutos
03
¿Cuáles son las señales de apego seguro en adultos?
Si al querer a alguien no deciden por ti ni el miedo a perderle ni las ganas de alejarte, ahí tienes las señales.
En adultos el apego se mide con dos escalas, el miedo a que te dejen y las ganas de huir de la cercanía, y el apego seguro sale bajo en las dos a la vez, algo que se nota así en el día a día:
- Ni te angustia que se aleje ni te agobia que se acerque, las dos cosas pasan sin que tengas que hacer nada para evitarlas.
- Tus formas de calmarte funcionan, porque cuando algo te sienta mal sabes qué hacer para recuperarte y lo que haces te hace bien.
- En tu relación hay más confianza y compromiso, sin que depender el uno del otro os pese.
Salir bajo en las dos no quiere decir salir en cero, así que el miedo puede aparecer y aun así no ser quien decide lo que haces con tu pareja.
04
¿Cómo saber si tienes apego seguro?
Lo descubres en cómo reaccionas cuando algo podría asustarte, mucho más que pensando en frío en lo que opinas de ti.
Fíjate en lo que haces cuando tu pareja vuelve de un día horrible y se apoya en ti más de la cuenta, porque si te sale acompañarle sin sentir que te ahoga, ahí tienes una pista.
La siguiente aparece cuando eres tú quien lo pasa mal, y si le cuentas lo que te ocurre sin darle vueltas y dejas que te ayude, aunque sea con algo tan pequeño como bajar a por la cena, es que depender de alguien no te pesa.
Mira también lo que hace tu cabeza en las semanas buenas, porque con un apego seguro no te descubres pensando «esto va demasiado bien, algo se torcerá», ya que no te preocupa que te dejen y lo bueno se disfruta sin buscarle la grieta.
Y si en casi ninguno de estos momentos te reconoces, no has hecho nada mal, porque esa forma de querer la aprendiste con alguien concreto y con otras personas puedes aprender otra distinta.
05
¿Se puede tener apego seguro si en tu infancia no lo tuviste?
Claro que se puede, y al apego seguro que llega más tarde, después de una infancia difícil, se le llama apego seguro adquirido o, alguna vez, ganado.
Si lo que piensas al leer esto es «a mí nadie me enseñó a querer así», tienes razón en que tu infancia pesa mucho, pero ese nombre nació justo para gente como tú, adultos que habían tenido una infancia complicada y aun así hablaban de ella con calma y claridad, como quien tiene un apego seguro.
Unos psicólogos siguieron a unos bebés durante 23 años, hasta que fueron adultos, y los que de bebés no tuvieron un apego seguro pero de mayores sí lo tenían acabaron teniendo relaciones cercanas que les iban bien, así que aquel comienzo no tiene por qué marcar tus relaciones de ahora.
¿Hubo en tu infancia alguien, aparte de quien te criaba, con quien te sentías a salvo?
Muchas de las personas que lo consiguieron tuvieron de pequeñas el cariño de alguien más que las cuidaba, y en un estudio ocho de cada diez de esas personas eran abuelos. Si te ha venido una cara a la cabeza, quédate un rato con ella, que acordarte de lo que te dio también es cuidar tu niño interior.
Lo mismo vale si quieres pasar de apego ansioso a seguro, de evitativo a seguro o si vives lo que pasa cuando acercarte y protegerte van juntos, porque los psicólogos creen que el miedo a que te dejen baja cuando ganas confianza en ti y las ganas de alejarte bajan cuando ves que depender de alguien sale bien. Eso sí, el camino puede doler, y quienes llegan a sentirse a salvo después de una infancia difícil a veces arrastran más tristeza que quienes lo tuvieron desde siempre.
Tener un apego seguro no te pide que lo vivido deje de doler, puedes llevarlo contigo y querer con calma.
06
¿Qué dice tu carta natal de cómo seguir siendo tú dentro de una relación?
Tu historia con quien te cuidaba pesa en tu forma de querer, pero no cuenta toda la verdad, porque también traes un carácter propio que ya estaba contigo al nacer.
La carta natal, también llamada carta astral, es el mapa del cielo en el momento en que naciste, y leerla te descubre lo que ya era tuyo antes de cualquier historia.
Viene de una tradición de siglos que, a principios del siglo XX, el astrólogo inglés Alan Leo explicó en un libro que tituló Astrology for All, Astrología para todos, y leída con calma tu carta te muestra qué necesitas para no perderte cuando quieres a alguien.
Tu centro
En tu carta, cada planeta habla de una parte de ti, y el Sol habla de tu centro, de eso que sientes como más tuyo. Alan Leo decía que el Sol es el centro del que brota la vida verdadera.
Cerca sin perderte
Alan Leo veía en el Sol lo que solo tienes tú y en la Luna cómo te relacionas con los demás. Mirando las dos cosas juntas ves algo que en pareja importa mucho, cómo estar muy cerca de alguien sin dejar de ser quien eres.
Cuando ves en tu carta de qué está hecho ese centro tuyo, puedes acercarte a alguien sin miedo a desaparecer dentro de la relación.
¿Quieres empezar a entenderte de verdad? Haz gratis tu carta natal →
07
¿Cómo construir un apego más seguro en tu relación?
Lo construyes a base de momentos pequeños en los que depender de tu pareja sale bien, y la propia relación ya te echa una mano.
Se ha visto que con los años, tener pareja va unido a menos miedo a que te dejen y menos ganas de alejarte.
Trabajar el apego inseguro en adultos tiene menos de gran decisión que de gestos repetidos, y aunque ninguno te garantiza nada, todos ayudan a que fiarte de alguien te salga bien:
Di lo que necesitas con una frase concreta
En vez de esperar a que lo adivine, pide que te avise cuando vaya a llegar tarde. Si pones distancia cuando alguien se acerca, este paso te costará más, así que empieza por algo pequeño.
Vuelve a la conversación cuando pase el enfado
Después de discutir, sé tú quien retoma el tema y di qué parte te tocó a ti, sin esperar a que la otra persona se acerque antes.
Cumple lo pequeño
Llamar cuando dijiste o llegar a la hora parece poca cosa, pero es lo que hace que depender de ti salga bien.
Si te cuesta por tu cuenta, hazlo con ayuda
Hablarlo con un profesional es otra opción, y de hecho las mujeres que llegaron a un apego seguro adquirido habían hecho más terapia que el resto.
Estos gestos no lucen el primer día y se practican en lo de siempre, en un mensaje sin contestar, en una discusión en el coche o en una promesa pequeña.



