Lo ha leído hace un cuarto de hora, no contesta y tú ya te has contado que algo va mal entre los dos. Cuando necesitas que te confirme que te quiere y su silencio te angustia o te enfada, los psicólogos lo llaman apego ansioso. Viene en parte de tu infancia, pero las relaciones que vives después también lo cambian y, con los años, suele suavizarse.
En resumen
- Lo que vives: en cuanto alguien te importa, te angustia que no responda cuando lo necesitas y buscas su cercanía con mucha fuerza.
- Por qué insistes: empezó en parte con quien te cuidaba, cuando su respuesta llegaba unas veces sí y otras no, así que insistir servía de vez en cuando; después, las relaciones que vives también lo cambian.
- En pareja: discutís más y un día malo te hace dudar de todo.
- Lo que puedes hacer: darte un rato antes de contestar, acordarte de alguien con quien te sentiste a salvo, decir lo que necesitas con tus palabras y, cuando haga falta, terapia.
- Con el tiempo: de media, el apego ansioso se suaviza con la edad.
Índice (9)
- Qué es el apego ansioso
- Apego ansioso y apego ambivalente
- Cómo saber si tienes apego ansioso
- Por qué piensas lo peor cuando tarda en contestar
- El apego ansioso en pareja
- Cuando una persona ansiosa se enamora de una evitativa
- Qué dice tu carta natal de esa angustia cuando no te contestan
- Cómo superar el apego ansioso cuando te angustia un mensaje
- Preguntas frecuentes
01
¿Qué es el apego ansioso?
Si alguien te importa, te preocupa que no responda cuando lo necesitas y buscas su cercanía con mucha fuerza.
Le acabas de mandar una foto de la cena desde la cama, con la luz ya apagada. Ves los dos checks azules, dejas el móvil en la mesilla y a los diez minutos lo vuelves a coger sin que haya sonado, con una frase que ya no te sale de la cabeza, «¿qué habré hecho?».
Desde fuera parece que tanta angustia es querer más que nadie, y hasta tú lo has pensado alguna vez. Pero sufrir más cuando no está no significa que quieras más, por mucho que desde dentro lo parezca.
Como buscas su cercanía con todas tus fuerzas sin terminar de fiarte de que llegue, los psicólogos también lo llaman apego inseguro ansioso, y en la calle mucha gente dice apego afectivo ansioso. Si quieres compararlo con el resto, mira los 4 tipos de apego explicados uno a uno.
Y si no llega, te sale un enfado que ni tú esperabas, con la persona a la que más quieres tener cerca.
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¿Es lo mismo que el apego ambivalente?
Sí, es tu mismo apego con otro nombre. En adultos, la Asociación Americana de Psicología (APA) llama apego ambivalente, o ansioso ambivalente, a preocuparte de que tu pareja te deje o a dudar en comprometerte del todo aunque lo desees.
El nombre viene de la «situación extraña», una prueba que creó la psicóloga Mary Ainsworth para ver cómo reacciona un bebé cuando su madre o su padre sale un rato de la sala y luego vuelve. Algunos bebés buscan su contacto y, a la vez, se resisten a él; por eso la APA habla de apego ambivalente resistente. Es un apego inseguro poco frecuente: en esa prueba solo reaccionan así entre el 7 % y el 15 % de los bebés en Estados Unidos.
Hoy, en tu vida de cada día, lo mucho que esperas una respuesta se nota hasta en lo más pequeño.
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¿Cómo saber si tienes apego ansioso?
Te das cuenta en lo pequeño, en lo que te ronda la cabeza cuando no está a tu lado. No hay un sí o un no, el apego va por grados.
A estas alturas quizá te preguntes «¿y si solo soy una persona intensa?». Razón no te falta: lo que sientes es intenso de verdad. La diferencia es que, con apego ansioso, aparece en situaciones que se repiten, como preocuparte por si tu pareja se fija en otra persona cuando no la tienes delante. Es una de las preguntas que usan los psicólogos para medir el apego ansioso en adultos.
Más o menos uno de cada cinco adultos se describe así: con miedo a que su pareja no le quiera de verdad y con ganas de estar tan cerca que a veces asusta. Así que, si te suena, compañía tienes de sobra.
Otra cosa que se repite es pedir una y otra vez que te confirmen que te quieren. Es muy típico del apego ansioso, y la otra persona lo nota.
Por ejemplo, Alex lleva cuatro meses con su pareja y un jueves por la noche, mientras ven una película bajo la manta del sofá, le pregunta por segunda vez si de verdad le apetece el plan del sábado. La primera respuesta le supo a poco y no consigue seguir la película hasta que le llega la segunda.
Cuando por fin te dicen que te quieren, ¿te lo crees del todo?
Ninguno de estos síntomas de apego ansioso te pone una etiqueta, pero todos te tienen pendiente de lo que hace otra persona.
¿Verdad o mito?
Dale la vuelta
Toca cada frase
Son frases que te rondan mientras esperas una respuesta de alguien que te importa. Al girarlas ves lo que se sabe de cada una.
Te quedan 6 por girar
Pocas de estas frases aguantan enteras cuando las miras de cerca y alguna de las que sí son verdad tiene un precio que ya conoces. En tu carta natal también hay palabras para lo que te calma.
Gira las seis y mira qué te queda.
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¿Por qué piensas lo peor cuando tarda en contestar?
Piensas lo peor porque con apego ansioso, en vez de calmarte, lo que sientes y lo que temes se te hacen más grandes.
Con apego ansioso, quieres más mensajes de los que te llegan y contestas antes de lo que te contestan. Si con aquella foto de la cena te pasa algo parecido, en esa conversación eres tú quien más espera.
Y esa espera se cuela en todo lo demás: cuanto más apego ansioso, más depende de esos mensajes lo bien que ves la relación. Una noche de checks azules sin respuesta te cambia lo que piensas de vosotros.
Lo que esperas en esa pantalla no es un mensaje, es saber que sigue ahí para ti.
Esa espera sigue al día siguiente, cuando os veis y te fijas en cada gesto suyo.
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¿Cómo se vive el apego ansioso en pareja?
Lo vives a días: lo cerca que te sientes de tu pareja y lo que esperas del futuro juntos cambian con cada discusión y con cada gesto de apoyo.
En un estudio, varias parejas de novios llevaron un diario durante dos semanas y luego hablaron de un problema mientras las grababan. Quienes tenían más apego ansioso veían más conflictos y sentían que iban a más, y en la grabación se les notaba más alterados. Si te pasa algo parecido, cada discusión te pesa en cómo ves la relación entera.
Otro ejemplo es lo que le pasa a Alex al día siguiente, en la terraza del bar de siempre, cuando su pareja comenta de pasada que con tanta pregunta no pudo ver la película tranquila. Lo oye como un juicio sobre toda la relación, contesta en un tono más alto del que quería y en el camino de vuelta a casa ya no tiene claro que lo suyo tenga futuro.
Cuando discutís, ¿qué te dura más, la discusión o una frase suya?
A menudo, con apego ansioso aparecen el enfado, los celos, las ganas de pelear y la sensación de que tu pareja no atiende lo que necesitas. Es el mismo enfado que te sorprende cuando el mensaje no llega.
Nada de esto lo haces para hacer daño a nadie.
Lo que pides esos días es cercanía, con más fuerza cuanto menos la notas.
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¿Qué pasa cuando una persona ansiosa se enamora de una evitativa?
Con apego ansioso y evitativo en la misma pareja, tú pides cercanía, la otra persona busca independencia y tu forma de pedir y la suya de apartarse pueden alimentarse entre sí.
Eso no quiere decir que con alguien de apego evitativo os vaya a salir mal: juntar los dos estilos no hace, por sí solo, que estéis peor. Y hay sorprendentemente pocos datos de que ese tira y afloja estropee lo vuestro.
Si se aleja unos días, por dentro solo te sale «¿volverá?», y eso no lo contesta ningún dato. Lo que sí se sabe es que las parejas de chico y chica en las que él tiene apego evitativo y ella ansioso duran más de lo que se esperaría, aunque los dos están menos a gusto que otras parejas.
Y tú, justo cuando notas que se aleja, ¿qué haces?
En medio de todo eso, lo que de verdad buscas es calma, una que no dependa de si vuelve.
07
¿Qué dice tu carta natal de esa angustia cuando no te contestan?
Lo que viviste te enseñó a reaccionar así cuando alguien tarda, pero no lo explica todo. También cuenta la forma de ser con la que llegaste al mundo, y tu carta natal te enseña justo esa parte: la que hace que una espera te pese tanto.
Tu carta natal es el mapa del cielo en el momento en que naciste y cada planeta de tu carta habla de una parte de ti.
Y no es una moda de ahora. Hace casi dos mil años, el sabio griego Ptolomeo escribió el libro que fue la base de la astrología durante siglos, y ya entonces unía la Luna a lo que sientes sin pasar por la cabeza, eso que salta cuando ves tu mensaje leído y sin respuesta. Saber cómo es tu Luna te explica por qué una simple espera te pesa tanto.
Te asustas enseguida
William Lilly, un astrólogo inglés que escribió en 1647 uno de los libros de astrología más leídos de su época, contaba que la Luna da un carácter tierno que se asusta con facilidad. Es justo lo que notas cuando un mensaje tarda.
Lo que buscas es paz
Este mismo astrólogo añadía que a ese carácter tierno lo que más le gusta es vivir en paz, sin preocupaciones, y eso es lo que más echas en falta mientras esperas.
Tu carta te enseña cómo es tu Luna junto a todo lo demás y verla te ayuda a ponerle nombre a esa angustia, y a saber qué te devuelve la calma.
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¿Cómo superar el apego ansioso cuando te angustia un mensaje?
En el momento, prueba a darte un rato antes de contestar y a acordarte de alguien con quien te sentiste a salvo. En los días tranquilos, di con tus palabras lo que necesitas.
Date un rato antes de contestar
En un estudio enseñaron vídeos en los que una cara pasaba poco a poco de neutra a mostrar una emoción. Las personas con apego ansioso veían antes el cambio, pero se equivocaban más; cuando miraban las caras el mismo rato que los demás, ya no fallaban más. Con un mensaje pasa igual: darte un rato te deja contestar a lo que dice, y no a lo primero que temiste.
Acuérdate de alguien con quien te sentiste a salvo
Cuando el mensaje no llega, piensa un momento en alguien con quien te sentiste a salvo. En un estudio, imaginar un momento así y repetirlo con mensajes en el móvil durante tres días hizo que esa sensación de seguridad durara hasta un día después.
Pide lo que necesitas con tus palabras y en un momento tranquilo
Decir lo que necesitas, sin reproches y cuando estáis bien, le aclara a tu pareja qué quieres. Y cuando cada uno sabe lo que quiere el otro, la inseguridad se calma.
Busca lo que te da confianza en ti
Busca los ratos en los que te sientes capaz: el apego ansioso baja sobre todo cuando ganas confianza en ti y te ves de una forma más segura.
Para tratarlo a fondo, busca terapia
Si te pesa mucho y quieres saber cómo sanar el apego ansioso, en terapia se trabaja a fondo y, en general, después baja, aunque todavía faltan estudios que lo confirmen.
Aprender cómo evitar el apego ansioso lleva su tiempo y nada lo elimina de golpe, pero en adultos el estilo de apego cambia con lo que vives y con tus relaciones, y puede acercarse a un apego seguro en pareja.



