La gente te ve distinto de como te sientes: te dicen que impones, que transmites mucha calma o que pareces distante, y tú no siempre te reconoces. En astrología, esa primera impresión se lee en tu ascendente, el signo que salía por el este en el momento en que naciste. Y debajo de esa imagen, en cada signo, hay algo que desde fuera casi nunca se ve.
En resumen
- Tu ascendente: el signo que salía por el este cuando naciste y que marca la imagen que das al llegar.
- Quién te conoce mejor: tú, en lo que sientes por dentro; tus amigos, en cosas como lo inteligente que eres.
- Signo a signo: cómo te ven al principio, qué hay debajo que no se ve y qué te cansa de esa imagen.
- Tu descendente: el punto opuesto, el horizonte del oeste, que la tradición unía al matrimonio y a quien eliges como pareja.
- Nunca va solo: los astrólogos clásicos lo mezclaban con la Luna y con el planeta que manda en ese signo.
Índice (16)
- Por qué te ven distinto de como te sientes
- Ascendente en Aries
- Ascendente en Tauro
- Ascendente en Géminis
- Ascendente en Cáncer
- Ascendente en Leo
- Ascendente en Virgo
- Ascendente en Libra
- Ascendente en Escorpio
- Ascendente en Sagitario
- Ascendente en Capricornio
- Ascendente en Acuario
- Ascendente en Piscis
- Tu ascendente y tu descendente
- Lo que hay debajo, en tu carta natal
- Preguntas frecuentes
01
¿Por qué la gente te ve distinto de como te sientes?
Porque quien acaba de conocerte se hace una idea de ti en un instante, con lo poco que le da tiempo a ver, y esa idea luego apenas cambia.
Alguien que acabas de conocer te confiesa entre risas que al principio le dabas un poco de miedo y tú, que habías llegado con el estómago encogido, te descubres pensando «¿miedo, yo?, si no sabía ni qué decir». Normal que te descoloque: esa persona vio una cosa y tú vivías otra. En un estudio enseñaron a unos voluntarios fotos de caras desconocidas, unas una décima de segundo y otras todo el rato que quisieran, y les preguntaron qué impresión les daba cada una.
Lo que pensaban en esa décima de segundo era casi lo mismo que decían después con calma: mirar más rato no les cambiaba la opinión, solo les daba más seguridad. Si te ha pasado algo parecido al llegar a un sitio nuevo, la idea que se llevaron de ti ya estaba hecha antes de que dijeras nada.
¿Qué te han dicho de ti más de una vez que nunca has sentido como tuyo?
Con lo de dentro pasa al revés. Tus nervios o tu inquietud los conoces tú mejor que nadie, porque desde fuera se ve poco; en cambio, cosas como lo inteligente que eres las ven tus amigos antes que tú. Y a veces crees que se te nota el temblor de la voz o el nudo en el estómago, y no se nota.
Casi nadie ve eso que tanto te esfuerzas en esconder.
En astrología, lo que enseñas al llegar se lee en el ascendente, el signo que iba saliendo por el este cuando naciste. Lo que necesitas por dentro para estar bien se lee en otro sitio, en la Luna, así que la cara que pones al llegar y lo que llevas dentro no tienen por qué coincidir.
El ascendente es lo que los demás ven de tu carta natal nada más conocerte, sin nada de lo que sientes tú en ese momento.
La primera impresión que das tiene nombre: tu ascendente. Míralo gratis en tu carta natal.
Cómo te ven y cómo te sientes
Elige las dos
Marca una frase en cada paso y verás cuánto se separan lo que enseñas y lo que sientes, y en qué ascendentes se lee esa primera impresión.
1. ¿Qué te dicen los demás de ti?
2. ¿Y cómo te sientes tú por dentro?
Cuando elijas una frase en cada paso, aquí aparecerá lo que hay entre las dos.
02
Ascendente en Aries
Con ascendente Aries te ven llegar con prisa y con las cosas claras, como alguien que va de frente desde el primer minuto.
Debajo hay más dudas de las que enseñas, porque arrancas antes de pensarlo del todo y las dudas llegan después. El primer día en un trabajo nuevo te presentas a toda la oficina sin esperar a que te pregunten, quieres saber dónde se guardan las llaves del archivo y por la noche repasas en el sofá si te habrás pasado de confianza con tu jefa.
Lo que te cansa de esa imagen es que tomen por enfado lo que solo es ir directo. La prisa se te ve a la legua y las dudas te las quedas por dentro.
Además, el signo de tu ascendente llena entera tu casa 1, la que habla de cómo te presentas ante los demás. Si te interesa, aquí tienes lo que dice la casa 1 de cómo te presentas.
03
Ascendente en Tauro
Con ascendente Tauro, lo primero que notan en ti es una calma que hace pensar que nada te pilla con prisa.
Por debajo, tardas en coger confianza y te agarras a lo que conoces cuando todo cambia alrededor. Marta, una mujer con ascendente en Tauro, llega a una primera cita en un restaurante que no conoce, lee el menú entero dos veces y acaba pidiendo lo mismo que pide siempre en su bar de la esquina, mientras él le dice que la ve muy a gusto.
Te pesa que piensen que nada te afecta cuando en realidad lo digieres todo despacio. Con ascendente en Tauro lo primero que ven es la calma, pero no el esfuerzo que te cuesta mantenerla.
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04
Ascendente en Géminis
En cinco minutos ya hablas con todo el mundo y sabes a qué se dedica cada uno: esa soltura es la marca del ascendente Géminis.
Debajo hay una cabeza que no para y a la que le cuesta quedarse en una sola cosa. Elena, una mujer con ascendente Géminis, va a la cena de cumpleaños de un amigo de su pareja, cambia tres veces de silla para charlar con todos y en el taxi de vuelta se da cuenta de que no recuerda nada de lo que le contaron.
Te cansa que no te tomen en serio por hablar tanto, como si la ligereza fuera todo lo que hay. La gente se queda con tu curiosidad y tu rapidez sin ver lo que agota estar pendiente de todo.
05
Ascendente en Cáncer
Con ascendente Cáncer, gente que acabas de conocer te cuenta su vida.
Debajo hay una sensibilidad que proteges con más cuidado del que aparentas. Lucía, una mujer con el signo ascendente de Cáncer, ve cómo sus compañeros se paran en su mesa con el café de la mañana para desahogarse y ella los escucha uno por uno, aunque esa semana también lo esté pasando mal.
¿Quién te pregunta a ti cómo estás y se queda a oír la respuesta entera?
Lo que te cansa es que todos vengan a ti y casi nadie haga el camino contrario. Tu cuidado y tu cercanía están a la vista de todos, pero tu propio cansancio no lo ve nadie.
06
Ascendente en Leo
Llegas a una fiesta y la gente se gira hacia ti para cederte la palabra sin que la pidas. Esa presencia es la del ascendente Leo.
Detrás hay unas ganas grandes de que te reconozcan, y algo de miedo a hacer el ridículo delante de todos. En la boda de una amiga te piden que digas unas palabras porque tienes desparpajo y, mientras subes con el micrófono en la mano, notas el corazón en la garganta y una voz que te dice «a ver si no la lío».
Te cansa que esperen que seas siempre tú quien anime la reunión, incluso los días en que preferirías mirar desde una esquina. Tu brillo entra en la sala antes que tú y las dudas que lo acompañan no las ve nadie.
07
Ascendente en Virgo
Con ascendente Virgo, lo que ven en ti es discreción, orden en todo lo que tocas y una mirada que observa antes de hablar.
Por dentro eres muy exigente contigo y casi nunca te das tregua: siempre sientes que se te escapa algún detalle. Antes de enviar tu primer informe en el trabajo nuevo lo revisas otra vez con el café ya frío en la mesa, cambias una coma y vuelves a mirar si el archivo adjunto es el bueno.
Te cansa que tomen por frialdad lo que es cuidado, y que den por hecho que tú lo arreglarás todo. Los demás ven de entrada el orden y la atención, pero no lo que te cuesta sostenerlos.
08
Ascendente en Libra
Caes bien a la primera y sin esfuerzo aparente: así se ve el ascendente Libra.
Debajo, te cuesta decidir, y más todavía decir que no, porque un roce te pesa durante días. En la primera cita, cuando te preguntan dónde te apetece cenar, contestas que te da igual, que elija la otra persona, aunque llevas toda la tarde pensando en el italiano de la plaza.
¿A quién le has dicho que sí esta semana con ganas de decir que no?
Lo que te cansa de esa imagen es tener que caer bien a todo el mundo, siempre. Tu amabilidad va por delante y lo que pierdes por callarte lo que quieres se queda donde nadie mira.
09
Ascendente en Escorpio
Impones sin decir una palabra, con una mirada que parece leer por dentro a quien tienes delante. Esa intensidad es la del ascendente Escorpio.
Por dentro hay desconfianza y mucha sensibilidad guardada bajo llave, porque solo enseñas lo tuyo cuando sabes con quién estás. En la primera reunión con un equipo nuevo te sientas al fondo, escuchas a todos sin decir nada y cuando por fin hablas, alguien comenta luego en el pasillo que das un poco de respeto.
Lo que más te pesa es que confundan con dureza lo que solo es prudencia. La fuerza es lo que todos notan y la ternura la guardas para muy pocos.
10
Ascendente en Sagitario
Con ascendente Sagitario se te ve de buen humor y con ganas de plan.
Debajo hay unas ganas de libertad que no aguantan bien lo que ata, y una inquietud que te hace mirar la puerta cuando algo pesa. Ana, una mujer con el signo ascendente en Sagitario, hace reír a toda la mesa en la cena de empresa con su último viaje y nadie se da cuenta de que esa semana le han dicho que no al traslado que llevaba meses pidiendo.
Te cansa que no se tomen en serio tus problemas porque siempre se te ve con ánimo. Tu alegría llega antes que tú y lo que te preocupa se queda detrás, sin que nadie pregunte.
11
Ascendente en Capricornio
Pareces una persona madura y con todo bajo control, aunque a veces eso se tome por distancia. Es la cara del ascendente Capricornio.
Según la tradición, el planeta que manda en tu ascendente en Capricornio es Saturno (ya en el siglo II, Ptolomeo, en su Tetrabiblos, le daba dos signos y Capricornio era uno). Y debajo de tanta seriedad hay más humor y más sensibilidad de lo que dejas ver.
En el trabajo en grupo de un curso, el primer día ya te han elegido para coordinar sin que lo hayas pedido y el sábado lo dedicas a repartir tareas desde el ordenador del salón. Te cansa que siempre te toque a ti cargar con la responsabilidad del grupo.
Que te vean capaz no significa que tengas que cargar con todo.
Lo primero que ven de ti es la seriedad y la risa se la reservas a quien te conoce de verdad.
12
Ascendente en Acuario
Te ven con ideas propias y un trato amable que guarda la distancia: así se ve el ascendente Acuario.
Debajo conviven las ganas de formar parte del grupo y la necesidad de tener tu espacio para no agobiarte. En una cena con gente nueva das una opinión distinta a la de toda la mesa y, aunque la conversación sigue tan tranquila, hasta que te vas a dormir sientes que sobrabas.
Te cansa que te llamen bicho raro por pensar por tu cuenta. Tu independencia se nota mucho antes que las ganas de que te dejen entrar.
13
Ascendente en Piscis
Inspiras confianza con tu dulzura y a ratos parece que estás en otra parte: así se ve el ascendente Piscis.
Debajo hay una facilidad enorme para cargar con las emociones de los demás, como si no supieras dónde acaba lo suyo y empieza lo tuyo. En una primera cita, la otra persona acaba contándote su divorcio entero entre plato y plato y tú vuelves a casa con su tristeza encima y sin haber dicho nada de ti.
Te cansa que piensen que no te enteras de nada, cuando en realidad te enteras de todo. Con ascendente en Piscis se ven tu sensibilidad y tu calma, pero no el peso que te llevas de cada encuentro.
14
¿Qué relación hay entre tu ascendente y tu descendente?
Son las dos puntas de la misma línea: el signo que salía por el este cuando naciste y el que se escondía por el oeste en ese mismo momento.
Para William Lilly, el astrólogo que hace casi 400 años escribió Christian Astrology, la casa 7, justo enfrente de la 1, hablaba del matrimonio y de cómo es la persona con la que te unes, hasta de su aspecto.
Desde ahí, la astrología actual lee el descendente como lo que vas a buscar en otra gente, frente a lo que muestras con tu ascendente. Como cada signo zodiacal tiene otro justo enfrente, tu signo descendente es siempre el opuesto a tu ascendente.
- Con ascendente en Aries tienes el descendente en Libra, o al revés.
- Con ascendente en Tauro tienes el descendente en Escorpio, o al revés.
- Con ascendente en Géminis tienes el descendente en Sagitario, o al revés.
- Con ascendente en Cáncer tienes el descendente en Capricornio, o al revés.
- Con ascendente en Leo tienes el descendente en Acuario, o al revés.
- Con ascendente en Virgo tienes el descendente en Piscis, o al revés.
El descendente habla de hacia quién vas cuando ya te has presentado. Ahí entra también qué te atrae de alguien según tu Venus, otra pieza de tu carta.
Tu ascendente es cómo llegas y tu descendente, hacia quién vas. En medio cabe todo lo que pasa cuando alguien ya te conoce.
15
¿Qué guarda tu carta natal debajo de lo que ven de ti?
Tu historia, la gente que te ha rodeado y las veces que te juzgaron deprisa explican buena parte de la imagen que das, pero no toda. Pesa también cómo eres desde tu primer día, algo que la astrología mira desde hace siglos.
Ptolomeo ya miraba, hace casi diecinueve siglos, el horizonte del este en cada nacimiento, y esa vieja costumbre hoy te ayuda a ver qué hay detrás de la primera impresión que das. Tu carta natal es el mapa del cielo en el momento en que naciste, y en ese mapa se ve lo que enseñas al llegar y lo que llevas debajo.
Lo que ven
La imagen que das de entrada se lee en el ascendente. Para Ptolomeo, la forma del cuerpo salía del horizonte del este, pero también de la Luna y de los planetas que mandan en esos dos puntos, así que tu imagen tampoco salía de un solo sitio.
Lo que hay debajo
Lilly decía que el signo que sale cuenta solo en parte cómo es tu cuerpo. Tu forma de ser, para él, salía de mezclar a partes iguales el planeta que manda en ese signo, la Luna y los planetas pegados al ascendente, una regla que valía igual para quien le hacía una consulta que para quien nacía. Debajo de tu imagen hay, entonces, una mezcla de piezas y no un solo signo.
En tu carta ves qué signo salía por el este cuando naciste y entiendes, por fin, por qué los demás se quedan con una idea de ti que no siempre es la tuya.
¿Qué ven los demás en ti? Descúbrelo gratis en tu carta natal.



